miércoles, 27 de febrero de 2008

Yo esto lo he vivido antes ¿no?

¿Sabemos quién era Goebbels?, el jefe propaganda nazi, el que facilitó el ascenso al poder de Hitler tras convertirlo en un lider.

Hitler llegó al poder en unas elecciones, con una cuidada campaña de desestabilización del gobierno democrático alemán, soliviantando a las masas, haciéndose “eco” de los elementos emocionales más irracionales del sentimiento nacionalista, a la máxima del miedo a todo, a hacer que falsos conflictos sociales parezcan verdades y prioridades en la política, nombrando a los gobernantes de traidores, terroristas y delicias similares.

Causalmente la estrategia que utiliza el PP es la misma que la de entonces. Repasando el manual de Goebbels, encontramos las siguientes coincidencias:

Simplificación del enemigo único. Individualizar al adversario en un único enemigo: ZP


Método de contagio. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada. (ETA + ZP + ERC + Catalanes)


Transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan". (Cesiones continuadas a ETA durante 8 años, el juicio del 11M, Navarra,…)


Exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.


Vulgarización. "Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar" (palabras como traición, familia, libertad, "España se rompe"....)

Orquestación. "La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas". De aquí viene también la famosa frase:"Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad". (Acebes + Zaplana + Jiménez los Santos + El Mundo)


Renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público está ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones. (El cambio de las "conspiraciones" respecto al 11M durante tres años, entre otras, sin contar con la "destrucción de la familia"…)


Verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias. (Utilizando los medios de comunicación afines y a todos sus militantes con cargo emitiendo desinformación)


Silencio. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines. (Convocar a una rebelión con la excusa de De Juana en vísperas del 11M)


Transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. (España se rompe...la familia tradicional se rompe....)


Unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad. (Decir siempre que lo que ellos dicen es lo que piensan los españoles)



Pues eso, ¿casualidad?

¡Yo no lo vi!


Lunes por la noche llegué a casa dispuesto a ver el famoso debate de marras. La verdad, entendía que era un ejercicio “obligado” de cara a las elecciones.

Pero, por aquellas cosas que pasan, una vez me puse la ropa más cómoda y estaba en el sofá en postura propia de bacanal Romana, me lo empecé a replantear: ¿Será interesante? ¿O, solamente una continuidad del “debate” de los últimos 4 años? ¿Habrá alguna aportación nueva? ¿Programa de futuro?

Y al final, otro hecho acabó inclinando la balanza. Anunciaban en Tele 5 el último capítulo de CSI Miami. La serie no es de lo mejor, pero yo estoy enganchado al actor David Caruso (Horatio Caine en CSI Miami), por las poses físicas y las sentencias propias de chulo piscina de pueblo. Y, ante la adversidad de no poder volver a disfrutar de sus estático chulescas interpretaciones me llenó de zozobra. En definitiva, lo confieso: NO VI EL DEBATE entre Zapatero y Rajoy. Me introduje en los horripilantes crímenes de la clase media Americana.

Por cierto, uno llega a la conclusión que la clase media Americana es estúpida, ya que guardan la ropa, el arma del crimen, los zapatos u otros objetos que los pudiera incriminar, para que “casualmente” los encuentren los CSI.

En fin, me levanté por la mañana, y mientras me desayunaba (esta frase siempre me hizo gracia, ya que me viene a la cabeza la imagen de comerme a mi mismo) fui haciendo zapping entre los canales para ver el resultado del debate.

Parece ser que acerté plenamente. No hubo debate. Simplemente y tras 4 años de acusaciones y empujones de pasillo, se sentaron y se fueron reprochando lo que hizo o dijo cada uno. Cosa de “gran” interés, se ve.

Nada, que acerté, que la otra serie Rajoy – Zapatero, no aportó capítulos nuevos y fue un remake de los últimos 4 años.

Me comprometo a ver el siguiente debate, pero si en los primeros 15 minutos no aportan nada nuevo, y se limitan a peleas de patio, buscaré algún sustituto de Horatio Caine, o leeré.

De ellos dependerá.